Elecciones en Kenia: qué pasará el día después?

Elecciones en Kenia: qué pasará el día después?

Después de quince días de intensa campaña con, por primera vez en Kenia, dos debates televisivos y mucha expectación local e internacional, hoy a las puertas de las elecciones del próximo lunes ninguno de los ocho candidatos se erige como la fuerza mayoritaria para gobernar un país que espera que no se repitan las revueltas violentas de las anteriores elecciones hace 5 años.

Según encuestas como la de Ipsos Synovate, dos de los candidatos serían los favoritos para enfrentarse a una más que probable segunda ronda electoral.  Uhuru Kenyatta, hijo del primer presidente del país, Jomo Kenyatta y aspirante por el partido Alianza Nacional (TNA) y el actual primer ministro Raila Odinga, del Moviemiento Democratico, rondarían ambos alrededor del 44% de los votos. Paradójicamente, uno de los favoritos, Kenyatta junto a su segundo de a bordo, William Rutu, están acusados por el Tribunal Penal Internacional de la Haya de ser instigadores crímenes contra la humanidad durante los post-electorales sucesos violentos  que se desataron en diciembre de 2007. En enero de 2012 se hizo pública la decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares II de la Corte Penal Internacional (CPI) donde se confirmaron los cargos en contra de 4 de los 6 políticos kenianos acusados por cometer crímenes de lesa humanidad.

Los dos candidatos favoritos son Uhuru Kenyatta y el actual primer ministro, Raila Odinga.

Los primeros dos debates televisivos han sido más que eso, ya que han dado signos de una mayor  democratización del proceso electoral. Unos debates que dado el alto interés internacional han sido también retransmitidos por la BBC, la CNN y Aljazeera. Los mayores focos de debate han girado sobremanera entorno a la violencia post-electoral de hace cuatro años, el más grave estallido violento desde la independencia del país en 1964. A lo largo de la revuelta alrededor de mil cuatrocientas personas murieron y hubo más de 650.000 desplazados.  La mecha se encendió cuando, tras haberse anunciado la victoria de Mwai Kibaki, los simpatizantes del entonces candidato y actual Primer Ministro, Raila Odinga, acusaron a Kibaki de fraude electoral, lo que terminó en una serie de enfrentamientos entre los seguidores de ambos líderes políticos. Kenyatta y Rutu poyaron, respectivamente, al líder opositor, Raila Odinga, y al presidente Mwai Kibaki. Este último venció y Odinga acabó aceptando el cargo de primer ministro a regañadientes.

Raila Odinga, primer ministro de Kenya./World Economic Forum

Raila Odinga, primer ministro de Kenia./World Economic Forum

A escala regional, la crisis post-electoral en Kenia amenazó con extenderse a sus países vecinos, como Uganda o Tanzania, y provocar una mayor inestabilidad social, política y económica en la región. Durante semanas se paralizó en Uganda o Rwanda el suministro de gasolina proveniente de Kenia, así como la llegada de productos importados de Kenya y aquellos llegados de otros continentes al puerto de Mombasa, principal distribuidor de África Oriental y los Grandes Lagos.

Las terribles consecuencias de dicha barbarie llevaron a Kenia a la reflexión y a reformularse como país adoptando una nueva constitución más liberal, aprobada pacíficamente por medio de un referéndum en 2010, y una distribución del poder más ecuánime, fortaleciendo la separación de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y, sobretodo, el judicial.  Además, se tendió a descentralizar el estado en pro de una mayor representatividad del país, dividido en 47 provincias, donde cada una elegirá una asamblea y un representante provincial  que ejercerá de senador en la nueva Cámara Alta. El nuevo Senado será el responsable de los asuntos regionales y asignará el presupuesto nacional destinado a las regiones. Sin embargo, a pesar de las reformas, siguen algunos retos y problemáticas siguen latentes como  la competencia por el acceso y la propiedad de la tierra, el reasentamiento de los desplazados internos, la pobreza y el desempleo juvenil. Unas temáticas que afectan a millones de kenianos y donde la tensión se podría encender de nuevo, dependiendo de los resultados y de las post-electorales actitudes tomadas por candidatos como Kenyatta, en el caso de no ganar las elecciones.

En un país muy politizado donde la etnicidad es un componente clave en su compleja realidad, los ocho candidatos pugnan por suceder al anterior presidente, Mwai Kibaki, y en sus respectivas campañas han abogado y defendido una campaña  con un mensaje pacifista y no violento dirigido a los más de catorce millones de kenianos llamados a las urnas. Nadie sabe a ciencia cierta qué sucederá el próximo lunes, todo depende de del voto responsable de los millones de kenianos, en quienes centenares de observadores electorales, organizaciones regionales, africanas y la comunidad internacional  tienen los ojos puestos.