Guía electoral: la difícil cuadratura del círculo italiano

Guía electoral: la difícil cuadratura del círculo italiano

Italia se enfrenta el próximo domingo 24 y lunes 25 de Febrero a unas elecciones marcadas por la incertidumbre, la división del voto entre multitud de opciones, las presiones externas y toda una serie de escándalos, broncas y polémicas que se desarrollan en un escenario de crisis económica. Los mercados aguantan la respiración y los analistas intentan ya cuadrar el círculo de las posibles alianzas parlamentarias. Latitud194 repasa, desde Italia, la lista de contendientes.

La entrada de Monti y Berlusconi ha aportado dos pesos pesados a una contienda que, de no ser así, auguraba una victoria del PD de Bersani. El centroderecha se presenta, pese a todo, muy dividido entre dos propuestas: la de Berlusconi y la de Monti. El segundo reconoce la gravedad de la crisis y propone un ambicioso programa de reformas que restituyan la credibilidad de Italia y que incluyen un duro saneamiento de las cuentas públicas. El primero, al contrario, afirma públicamente que la prima de riesgo es un “mito”, niega la gravedad de la crisis, promete devolver tasas y afirma haber sido víctima de un complot internacional. Los escándalos de la campaña electoral, tras los que el PdL de Berlusconi ve una “mano oculta”, parecen desmentir la visión de que la crisis política, económica e institucional haya sido exagerada. La banca Monte dei Paschi de Siena, históricamente ligada al PD, es el centro de un escándalo que ha acabado salpicando también al PdL y al Vaticano. El importante grupo italiano Finmeccanica, así como Alitalia, están en medio de procesos judiciales que afectan a sus gestores. Por último, la compra de la cadena de televisión La7 por un inversor cercano al Berlusconismo ha puesto de nuevo en el centro del debate la concentración mediatica en manos del campo del ex Primer Ministro y el conflictos de intereses asociado.

El Berlusconismo se ha quedado solo en su defensa del sistema actual. El resto de partidos hablan de “reforma” o “regeneración”.

El Berlusconismo se ha quedado solo, eso sí, en su defensa del sistema actual. Prácticamente todos los partidos se presentan con un programa que habla de la reforma del sistema político y económico italiano, si no de una “reforma moral”, que reconoce implícitamente que gran parte de las quejas ciudadanas que provocan el auge de la antipolítica son fundadas. Muchos de ellos llevan en su programa el fin de ciertos privilegios de los políticos, la reducción del tamaño del Parlamento italiano, reformas del sistema electoral, la desaparición de las provincias y reformas de gran calado en los sistemas impositivos. Sin embargo, las encuestas muestran una gran volatilidad del voto y una dispersión que anuncia que no habrá un ganador claro y que nuevas alianzas se tendrán que forjar. Mientras tanto, tanto la canciller alemana Angela Merkel como el Presidente de la República Giorgio Napoletano lo han dicho claro: la estabilidad futura de Italia es un factor clave para el futuro de Europa. Repasamos, a continuación, las principales alternativas de gobierno a las que se enfrentan los italianos.

El centro que era centroderecha

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La candidatura de Monti ha servido para desenmascarar las preferencias políticas del tecnócrata, que ahora se enmarcan de un modo mucho más claro y definido en el centroderecha (pese a que muchas páginas webs y analistas sigan, por contraposición con la alianza de Berlusconi, denominándolo “centro”). La lista “con Monti per l’Italia” se presenta como un movimiento, más que un partido, que recoge a los cercanos al ex primer ministro y defiende la necesidad de acabar el trabajo “reformista” realizado durante su mandato. Acompañan a Monti dos pesos pesados de la política italiana: el centrista Pierferdinando Casini y su Unione di Centro Democratico y el reconvertido Gianfranco Fini que ha realizado un viaje desde el posfascismo del MSI hacia el centro pasando por el berlusconismo. De hecho, se puede considerar que con la entrada de Monti en política y la pasada escisión de Fini ha nacido un fuerte y significativo polo de centroderecha anti-berlusconiano. Monti, Fini y Casini intentan representar un centroderecha moderado tanto en el fondo como en las formas, creíble y alejado del constante show del PdL. No en vano, son la apuesta del Partido Popular Europeo en lugar de un Berlusconi demasiado impredecible.

Resta por ver si los italianos consideran el pesimismo y la prudencia de Monti como un caballo perdedor o como la apuesta más sincera y creíble.

“Il professore”, como le llaman, intenta seguir mostrándose como un personaje alejado de la política (yo soy un técnico, decía el pasado miércoles en una entrevista en La7), prefiere la palabra “reformista” a “moderado” y abunda en los peligros que una política “extremista” o “ideológica” tendría para la Italia que salga de las elecciones.  En una eventual coalición, parece descontado que Monti sería uno de los principales candidatos a Primer Ministro o a ocupar puestos clave en el gobierno. Sin embargo, la campaña electoral ha descubierto a un Monti más derechista, de contornos más definidos y, quizá por ello, menos capacitado para ser aceptado por todas las partes. El ex primer ministro ha insistido en reformas neoliberales de gran calado como el único modo de salir de la crisis, incidiendo especialmente en el adelgazamiento del Estados. Sin embargo, lo que peor ha caído en el campo del PD es su constante referencia a siempre innombrados “aspectos” de la izquierda – nunca de la derecha – que le preocupan, dando a entender que el PD y la izquierda podrían ser o incapaces de gobernar o, literalmente, “presos de su ideología”. Para más inri, el pasado jueves Monti se disparó en el pie al afirmar que Merkel no quería ver al PD en el gobierno. No sólo el partido socialdemócrata reaccionó con indignación, sino que desde Berlín llegó un obvio desmentido. Otro gran lastre, o quizá una ventaja, es el estilo personal de Monti: plano, gris, monótono y muy centrado en repetir las dificultades y peligros que aún acechan al país. Tanto en los spots televisivos como en las entrevistas de televisión se muestra lento en las respuestas, con una actitud casi senil, perdiendo el hilo con frecuencia y con silencios largos que le situan muy lejos de la capacidad de atraer las cámaras de Grillo o Berlusconi.  Con una izquierda cuyo mensaje afirma que otro camino es posible, un Berlusconi generoso en promesas y un Beppe Grillo que anuncia la muerte del viejo sistema político, resta por ver si los italianos consideran el pesimismo y la prudencia de Monti como un caballo perdedor o como la apuesta más sincera y creíble. Respecto a los otros dos pilares de la coalición, Pierferdinando Casini continúa siendo un político con tirón electoral entre muchos de los que se identificarían con la difunta democracia cristiana, si bien su concurso al lado de Monti garantiza asímismo que la coalición “centrista” caerá de nuevo hacia la derecha en dos temas muy candentes: las bodas gais y las relaciones con el Vaticano. Por su parte, Gianfranco Fini, proveniente del posfascismo del Movimiento Social Italiano, fue Presidente del Parlamento y uno de los pilares del gobierno de Berlusconi. En un caso de camaleonismo político, Fini presenta ahora una lista de centroderecha muy crítica con su antiguo patrón. El oportunismo político de Berlusconi, especialmente su flirteo con la Lega Nord, es el clavo al que los finianos se agarran para presentarse como una alternativa de derechas plenamente fiel a una idea nacionalista de Italia, lo cual incluye la integridad territorial. Del mismo modo, y al igual que el resto de partidos, los finianos aprovechan la figura de su líder – sobrio, educado y serio – en un momento en que la credibilidad, interna y externa, cotiza al alza. Sin embargo, con una derecha dividida entre el peso del Cavaliere, la entrada de Monti y la presencia de una extrema derecha más asertiva, los finianos podrían sufrir en su apuesta por abrir un nuevo frente en la derecha italiana. Las encuestas otorgan a la coalición de centroderecha en torno a un 15-20% en el Parlamento, con la Lista Monti proporcionando la mayoría de los votos, el centro de Casini en torno a su histórico 6% y los finianos sufriendo para superar la barrera electoral del 4%.

El centroizquierda del Partito Democratico y la alianza Bersani-Vendola

LogoPD76455Incapaz de huir de sí mismo, el Partito Democratico que parecía destinado a formar el nuevo gobierno ha visto su ventaja diluirse y ahora parece predestinado a ser un vencedor  incapaz de formar gobierno solo o en coalición con la izquierda. La falta de tirón de la socialdemocracia italiana tiene mucho que ver con el errático comportamiento del partido sucesor de l’Ulivo de Prodi: las peleas internas han provocado varios cambios de liderazgo hasta recaer, tras unas primarias, en Bersani. Pierluigi Bersani es un político para nada carismático del que – de nuevo – se incide especialmente en su seriedad, honestidad y sobriedad y que se ha movido cautelosamente durante toda la campaña. La apuesta por una alianza con Sinistra Ecologia y Libertà, el partido del mucho más carismático Nichi Vendola, lo ha acercado a la izquierda y alejado de un posible gobierno de coalición: los montianos ya han dejado claro que un eventual acuerdo con Bersani debería dejar fuera a Vendola, demasiado ligado con el comunismo italiano. La candidatura del Partito Democratico parece destinada, paradójicamente, a sufrir las consecuencias de una victoria insuficiente. Las decisiones que tome el PD en cuanto a las alianzas políticas están destinadas a tener un impacto decisivo en el nuevo gobierno.

Las decisiones que tome el PD en cuanto a las alianzas políticas están destinadas a tener un impacto decisivo en el nuevo gobierno.

Sinistra, Ecologia e Libertà, por su parte, ha realizado una fuerte apuesta por aliarse con el Partito Democratico. Representa en parte a lo que en italia se conoce como la “sinistra arcobaleno” (izquierda arcoiris), en referencia a movimientos sociales ecologistas, feministas, homosexuales, etc…: de hecho, sus listas están llenas de jóvenes y tienen una mayor representación femenina. Su líder, Nichi Vendola, se hizo popular como gobernador de la región meridional de Apulia y se ha definido abiertamente como “comunista, católico y homosexual”. Sus propuestas se sitúan en la izquierda y, como tal, puede sufrir un pronto desgaste si se asocia en exceso con un PD en el cual, como en gran parte de la socialdemocracia europea, existen tendencias centristas económicamente liberales no muy alejadas de la Lista Monti. En cualquier caso, se teme que el SEL resulte más excéntrico al PD que su contraparte derechista en la coalición de Monti, el FLI, lo cual es motivo de muchos comentarios acerca de la futura viabilidad de la alianza. La coalición de centroizquierda se completa con una serie de pequeños partidos ligados al PD y un pequeño partido de centro que, para sorpresa de muchos, prefirió el PD-SEL a la candidatura de Monti-Casini-Fini. El Centro Democratico no tiene, de todos modos, muchas posibilidades de cambiar el resultado. El centroizquierda será el más que posible vencedor de las elecciones, pero ha sufrido una hemorragia de votos constante y llega – según las encuestas – peor posicionado que al inicio. El PD será el principal aportador del voto, y junto con la aportación de SEL se espera más de un 30% del total (en el Parlamento). Nadie cuenta con un gobierno de mayoría del centroizquierda.

Rivoluzione Civile

rivoluzione-civile-ingroiaLa enésima formación de izquierda con amplia participación de partidos comunistas históricos recoge el testigo de Italia de los Valores en el sentido de presentar como candidato un juez antimafia y anticorrupción e incidir con fuerza en la necesidad de una regeneración política, económica y moral del sistema en su conjunto. Al revés que el partido de Di Pietro, Rivoluzione Civile no esconde en ningún momento su carácter abiertamente de izquierdas. De hecho, Rivoluzione Civile – al igual que Sinistra, Ecologia e Libertà – ha logrado unificar la atomizada izquierda italiana, hija en gran parte del Partido Comunista, en torno a un candidato único y respetado por su labor: Antonio Ingroia. La debilitada Italia dei Valori, que en el pasado concurrió independientemente, se presenta ahora en esta lista, algo que ha resultado polémico ya que muchos de sus votantes no se identifican con las propuestas de sus compañeros. La coalición cuenta también con el alcalde de Nápoles, tercera ciudad más importante de Italia, y con los Verdes. Ideológicamente, supone la principal alternativa de izquierda fuera de la alianza PD-SEL. Resta por saber el tirón electoral de la lista, ya que suponen una alternativa en un campo en el que el “voto útil” podría inclinarse hacia el SEL, que presente propuestas muy similares. Las encuestas indican que, de superar la barrera del 4%, lo hará con dificultades.

El Partito della Libertá y la imposible alianza derechista.

popolo libertaEl berlusconismo no ha muerto. Il cavaliere es un animal político, y su capacidad para generar titulares y fijar el centro del debate ha marcado también estas elecciones. El PdL ha enviado a los italianos un recibo “devolviéndoles” el IMU (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) provocando una agria polémica, ya que nadie sabe como se financiará, pero logrando centrar la atención. Berlusconi ha acusado a Bersani de “amenazas mafiosas” en el asunto de La7, ha acusado a sus rivales de machistas mientras se permitía nuevas bromas poco respetuosas con las mujeres y ha prometido que si Fini y Casini no entran en el Parlamento “se emborrachará”, asegurándose titulares día si día también.

El berlusconismo no ha muerto. Il cavaliere es un animal político, y su capacidad para generar titulares y fijar el centro del debate ha marcado también estas elecciones.

Se presenta flanqueado por Alfano, con el que comparte un estilo directo y agresivo, retador y lenguaraz. Libres de la responsabilidad de gobernar, el PdL se ha convertido en azote de todos: Berlusconi se presenta hoy como victima de un “medio golpe mediático” y alemán que instaló a Monti de un modo ilegítimo, insiste en que resitió las presiones de Merkel y fue retirado por ello y considera de nuevo ser un partido bajo continuo ataque de los magistrados y de la “vieja política”, inevitablemente identificada con el comunismo. El mensaje del miedo suena fuerte: miedo a unos Monti y Fini “moderados” y débiles ante Europa, miedo al comunismo de Vendola e Ingroia y miedo a un PD entregado a ellos. De hecho, el mensaje de Berlusconi no pudo ser mas claro en el programa televisivo de la RAI Ballarò: votadme porque soy la única alternativa.

El nacionalismo y cierto chovinismo italiano chocan, como denuncian constantemente los finianos y montianos, con su alianza con la ultraderechista y separatista lega Nord. Como en el pasado, Berlusconi ha logrado atraer hacia sí una coalición imposible en las que comparten lista la separatista Lega Nord y el partido Grande Sud, ligado al PdL y centrado en la región meridional. Le acompañan asimismo el partido de los pensionistas y La Destra de Storace. El socio más importante sigue siendo la Lega Nord, ahora bajo el liderazgo de Maroni tras la caída en desgracia de su líder histórico, Umberto Bossi, envuelto en un escándalo por el que habría desviado fondos de la Lega para beneficio de su propia familia. Maroni ha implantado un estilo más suave, algo fácil si recordamos que Bossi afirmó en el pasado “limpiarse el culo” con la bandera italiana y profirió insultos racistas hacia la italia meridional. Sin embargo, las propuestas de la Lega Nord siguen colindando con la extrema derecha y el secesionismo.

La prueba de que el berlusconismo no ha muerto es que, desde su decisión de tomar las riendas de nuevo del partido, la intención de voto del PdL no ha hecho sino aumentar. Si Beppe Grillo no le agua la fiesta, la coalición de derecha podría tomar en torno al 20% del voto al Parlamento y convertirse en la segunda fuerza política del país.

La incógnita Grillo

MoVimento_5_StelleSobre el Movimento 5 Stelle del cómico Beppe Grillo se ha dicho de todo. Berlusconi lo ha llamado un “peligro para la democracia”, y Bersani y Monti lo han criticado duramente. Grillo tampoco se ha callado ni un momento, y continúa atacando día si dia también a los políticos y al sistema en su conjunto. El cómico se ha negado a aparecer en televisión y a debatir con el resto de partidos en coherencia con su mensaje en el cual los medios de comunicación son parte del problema: no en vano, expulsó en directo a un cámara de un mitin y a la prensa de su acto del viernes en Roma. Del mismo modo, canceló mediante un tweet una entrevista en la televisión Sky pocas horas antes de su realización.

 La incógnita Grillo ha entrado de lleno en la realidad política italiana.

La lista grilliana se compone de personas a las que se exige no haber participado en política previamente y que fueron primero votadas por los simpatizantes tras contrastar las ideas que los candidatos exponían en vídeos colados en internet. Grillo se defiende de las acusaciones de opacidad afirmando que su movimiento prefiere la interloción directa, no mediada, con los ciudadanos. La campaña se ha realizado mediante internet, a través de la página web del cómico y en las plazas, en una larga gira de mitines denominada “Tsunami Tour” que ha acaparado gran atención y que ha sido financiada por los propios simpatizantes.

Sin embargo, el campo Grilliano presenta varias dudas. El primero es el hiperpersonalismo del movimiento, ya que Grillo ha sido el único actor en todos los actos y no se ha dado a conocer a ningún otro candidato en público. El segundo es la liquidez de sus propuestas, la repetición de que el movimiento no es “de derechas ni de izquierdas” y la mezcla de reclamos asociables a la izquierda (defensa de los servicios públicos, ecología, dureza contra la corrupción) con otras más típicas de la derecha (salida del euro, antieuropeismo) y con un mensaje antipolítico muy agresivo en el que abunda la descalificación: para Grillo, Berlusconi es “el Nano” y Bersani “Gargamel”. Los grillianos afirman querer acabar con gran parte de los privilegios de la política, y varios partidos – entre ellos el PdL – han recogido el teestigo y proponen medidas similares, entre las que destaca la reducción de los puestos del Parlamento a la mitad.

Pese a todo, Grillo se defiende afirmando que él actúa de “catalizador” y que es a los miembros del Movimiento a los que corresponde trabajar localmente, como ya han hecho – con seriedad – en el ayuntamiento de Parma. Resta saber si, dada la indefinición ideológica del movimiento, una eventual victoria no provocará el surgimiento de “familias” en torno a los temas en los cuales el Movimiento se vea obligado a tomar una decisión parlamentaria. El Movimiento puede acaparar hasta un 15-20% del voto y convertirse en la segunda fuerza política del país. Sin embargo, ya han anunciado que no entrarán en ninguna coalición y que simplemente apoyarán eventualmente aquello que les parezca justo. Gracias a su fuerza demostrada en las calles y en la encuestas, la incógnita Grillo ha entrado de lleno en la realidad política italiana y sin duda será uno de los principales factores a tener en cuenta en el futuro cercano de Italia.

Para saber más:

- Antonio G. Díez en Pasaporte Electoral – La Coalición Monti, El Movimiento 5 Estrellas, La Coalición de Centro Derecha, Bene Comune.

- Laura Caroli en PassimBlog: “Monti y Grillo, ¿tanto monta, monta tanto?”

- Laura Villadiego, en InFronteras: “¿Cómo funciona el sistema electoral italiano?”

-Uri Dadush en Carnegie: “Europe’s Stagnant Future”