Uhuru Muigai Kenyatta, nuevo presidente de Kenia

Uhuru Muigai Kenyatta, nuevo presidente de Kenia

El tándem Uhuru Muigai Kenyatta-William Ruto, popularmente conocido y auto-bautizado como el duo “UhuRuto”, trabajarán como presidente y segundo de abordo los próximos cinco años, en una victoria muy ajustada con Raila Odinga. Resulta una pareja de baile sorprendente ya que fueron contrincantes en las elecciones de 2007 y nadie preveía entonces una posible coalición entre ambos, sobre todo después de los enfrentamientos post-electorales. Desde las elecciones post-Apartheid sudafricanas de 1994, no había habido tanta expectación en el África Subsahariana en torno a unos comicios presidenciales africanos.

En las anteriores elecciones, la violencia post-electoral produjo más de 1300 muertos y centenares de miles de desplazados. Kenyatta, por entonces líder de la oposición, apoyó la victoria del presidente, Mwai Kibaki, mientras que Ruto se manifestó en favor de Raila Odinga, del Movimiento Democrático Naranja, principal partido de la oposición. Odinga denunció que los comicios habían sido fraudulentos. Los seguidores de unos y otros se enfrentaron en las calles, protagonizando revueltas violentas con lamentables consecuencias.

En el valle del Rift, la comunidad kikuyu, mayoritaria en Kenia, apoyaba masivamente a Kenyatta y llevó a cabo los peores ataques librados en contra de los seguidores de Ruto, de etnia kalenjin, que apoyaban a Odinga. Unos comicios que arrancaron la cara amable de un país que, hasta entonces, era ejemplo de paz y estabilidad en la región oriental del continente. En febrero del 2008, con Kofi Annan a la cabeza, se negoció la paz entre ambos frentes, Kibaki y Odinga, y el cese de la violencia. La solución: un gobierno de coalición entre ambos. Kibaki sería investido presidente y Odinga primer ministro, quién aceptó el puesto a regañadientes.

 Kenyatta ha sabido mantener una alta popularidad, capeando el temporal, sobre manera, gracias a la alta participación d.e los grupos étnicos kikuyo y kalenjin, a los que, respectivamente, Kenyatta y Ruto pertenecen y han incitado a  apoyarles masivamente.

En esta ocasión, Kenyatta y Ruto se han presentado juntos en una plataforma de reconciliación étnica y el desarrollo económico llamada Jubilee Coalition, con el fin, según los candidatos, de evitar los graves sucesos de diciembre de 2007. Otros afirman que es un lavado de imagen conjunta ante la Corte Penal Internacional (CPI) que les acusa por ser los principales instigadores de la violencia post-electoral desatada hace cinco años. En octubre del pasado año, el “UhuRuto” se presentó oficialmente uniendo fuerzas los partidos Alianza Nacional de Kenyatta y el Partido Republicano de Ruto. A pesar de los graves cargos que se le imputan, Kenyatta ha sabido mantener una alta popularidad, capeando el temporal, sobre manera, gracias a la alta participación de los grupos étnicos kikuyo y kalenjin, a los que, respectivamente, Kenyatta y Ruto pertenecen y han incitado a  apoyarles masivamente. Son los primeros gobernantes elegidos democráticamente del mundo bajo la sombra de una acusación del CPI.

Kenyatta./ Will_Boase_Daily Nation

Kenyatta./ Will_Boase_Daily Nation

Con el 50’3% de los votos obtenido, Kenyatta no necesitará una segunda vuelta para ser presidente. Cuatro mil votos le han librado de disputarse el poder con Odinga (43’8%). El nuevo presidente podría tomar posesión el próximo dos de abril. No obstante, habrá que esperar a la resolución del Tribunal Supremo keniano sobre el recurso presentado por Odinga para impugnar las elecciones, ante los numerosos fallos en el recuentro, así como los miles de votos declarados inválidos. El tribunal tendrá que dar respuesta en las próximas dos semanas. Kenyatta, de 51 años e hijo del primer presidente del país, Jomo Kenyatta, proviene de una familia adinerada, poseedora de numerosos hoteles, lineas aereas y cadenas de restaurantes que, además, es la mayor propietaria de tierra con más de 200.000 hectáreas.

El futuro inmediato de Kenia con el nuevo gobierno a la cabeza abre múltiples preguntas. Una cuestión es clave: cómo gobernará un presidente acusado por crímenes contra la humanidad en los sucesos de 2007, cuyo, de inicio, estaba programado para abril. Los temores crecen entorno a la cooperación y comparecencia de Kenyatta y Ruto ante el CPI para enfrentarse a unos cargos que ambos han negado en repetidas ocasiones. Un juicio cuyas repercusiones comprometen el futuro de Kenia, así como también el posicionamiento de la comunidad internacional, como Naciones Unidas o la Unión Africana en torno a las decisiones del CPI y del comportamiento de los presuntos instigadores de crímenes de lesa humanidad, futuros gobernantes de Kenia.