Hacer el amor con Teherán para evitar la guerra con Tel Aviv

Hacer el amor con Teherán para evitar la guerra con Tel Aviv

La capital iraquí es testigo de una cumbre diplomática de alto voltaje: la reunión entre Irán y el llamado P5+1 (los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) más de un mes después de la cumbre de Estambul, en la que la buena noticia fue que nadie se levantó de la mesa.

En Baghdad se espera dar forma a la buena fe y convertir las palabras en una serie de medidas concretas y acuerdos específicos que alejen el fantasma de la guerra. Mientras tanto, desde la barrera, Netanyahu encabeza el nuevo gabinete de Israel y agita la posibilidad de una intervención militar en Septiembre si no se produce ningún avance significativo. Repasamos algunos de los temas más candentes.

El derecho a enriquecer uranio

 Irán exige un reconocimiento de su rol internacional y garantías de que nadie quiere segar la hierba bajo los pies de los Ayatolás

Si Irán tiene unanea roja que no va a traspasar, ésta es su derecho a enriquecer uranio y tener un programa nuclear civil, amparado en su condición de firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear. No sólo se trata de una cuestión de prestigio nacional que parece unir a iraníes nacionalistas y religiosos, opositores y aquiescentes, reformistas y conservadores. Más aún, afirma el iraní Mehdi Khalaji, se trata de una cuestión de refuerzo de las elites, en especial del Guía Supremo Alí Jamenei, en un momento especialmente díficil en que su legitimidad está bajo mínimos. En este sentido, Irán exige un reconocimiento de su rol internacional y garantías de que nadie quiere segar la hierba bajo los pies de los Ayatolás.  Las filtraciones de que, para Estados Unidos,  el “cambio de régimen” es el último objetivo de las sanciones no ayudan mucho.

El P5+1 falló, en el pasado, en entender el significado interno del programa nuclear iraní. Exigiendo a Irán detener cualquier tipo de enriquecimiento de uranio, provocaron inmediatamente el enfado y abandono de Irán. Para algunos, tal enfado era sincero y justificado; para otros, una estrategia para ganar tiempo. El caso es que  el P5+1 se enfrenta, hoy, a una realidad que tiene que admitir: las sanciones no han acabado con el programa nuclear iraní (hace poco la planta de Busherh se conectó a la red nacional), y las elites iraníes ha mostrado gran resiliencia y control al superar no sólo las manifestaciones de 2009 y 2011, sino también la propia guerra larvada entre el Presidente Ahmadinejad y el Guía Supremo Alí Jamenei. Como afirma el New York Times, Irán ya tiene una victoria en el bolsillo. Su persistencia ha cambiado los términos del debate: hace un año, la cuestión era enriquecer o no enriquecer uranio; hoy, el debate se centra en el nivel de enriquecimiento.

En este sentido, Irán parece haber dejado claro que estaría dispuesto a alejar su nivel de enriquecimiento del peligroso umbral del 19,75% a partir del cual, según los expertos, resulta relativamente fácil llegar hasta los niveles necesarios para fabricar una bomba. Falta por ver si estaría dispuesto a sacar del país el combustible enriquecido  almacenado, así como si debería la comunidad internacional suministrar los isótopos necesarios para el reactor médico que Irán esgrime como excusa para el enriquecimiento elevado. Si todo va bien, Baghdad empezará a solucionar alguno de estos temas.

Representación de Parchin, según los documentos filtrados

Representación de Parchin, según los documentos filtrados

La ausencia de noticias es la buena noticia

El P5+1 se enfrenta, hoy, a una realidad que tiene que admitir: las sanciones no han acabado con el programa nuclear iraní

Si hay un buen indicador de la seriedad de las charlas, esta és la más absoluta desorientación en la que parecen moverse los principales analistas y periodistas. Ante la ausencia de fuentes internas y de filtraciones interesadas, no queda otra que se dedicarse a la cábala y a la interpretación de gestos y palabras oficiales. En el mundo del periodismo y de la política, pocas filtraciones vienen sin una agenda oculta. El hecho de que ni una coma se haya desprendido del trabajo conjunto que un equipo de diplomáticos europeos e iraníes han estado haciendo para llevar una lista de temas a la mesa puede ser visto como un indicador de seriedad y de intención. No significa necesariamente un buen final para las negociaciones, pero sí el hecho de que, al menos esta vez, las partes están interesadas en algo más que en dejarse ver.

Sólo Israel, que no participa de las charlas, está empujando desde fuera. De Israel proviene la filtración del supuesto documento de ocho propuestas de Obama. Y de “un país de la IAEA” que es “especialmente crítico con Irán” han provenido, como denuncia el periodista Muhammad Sahimi, diversas exclusivas que muestran inteligencia encaminada a defender la tesis de que un programa nuclear militar ya está en marcha.

Sé lo que hicisteis en la base de Parchin

Si hay un elemento difícil en las charlas, éste es el asunto del Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación (TNP). No parece que haya modo de que el P5+1 acepte el enriquecimiento de uranio, incluso a niveles muy bajos, sin que Irán firme el Protocolo Adicional que da a la Agencia Internacional de la Energía Atómica mayores poderes de monitorización y control. El Protocolo nació, de hecho, ante la evidencia de que no era especialmente difícil esconder a la AIEA un programa nuclear militar: algo que el propio Israel, si bien no firmante del TNP, puede contar a través de la historia de Dimona.

Entre otras cuestiones, el Protocolo Adicional otorga acceso a instalaciones no nucleares en las que se sospeche puedan realizarse trabajos relacionados con un programa nuclear militar. Y aquí es donde entra Parchin: una base militar en la que, según fuentes de inteligencia, Irán ha estado experimentando con el tipo de explosiones destinadas a provocar la reacción en cadena de un arma nuclear. Irán, por su parte, alega el haber observado voluntariamente el Protocolo de 2003 a 2007, mientras que Israel no es firmante ni del TNP, y ha accedido en el pasado a mostrar partes de Parchin. No obstante, no parece que la estrategia del “y tú más” dirigido a Tel Aviv vaya a convencer al P5+1 y a la AIEA:  de ahí, quizá, que el lunes Irán diera su brazo a torcer y concretara con la Agencia un plan para solucionar las dudas, con Parchin bien en el centro de la agenda.

Paciencia y resultados

“Paciencia y concesiones”, claman dos importantes voces en un artículo para el New York Times. Hossein Mousavian fue, de hecho, negociador nuclear iraní en pasadas charlas, mientras que Kaveh Afrasiabi es un profesor de Ciencia Política en Teherán que actuó como consejero para la diplomacia iraní. Respetando el derecho de Irán a su programa nuclear y levantando las sanciones al petróleo y al Banco Central, Irán podría tener una conducta “paciente” y entender que el resto de sanciones y trabas que provocan su aislamiento internacional no caigan. En definitiva, volvemos al primer punto: la República Islámica está dispuesta a ceder lo mínimo necesario que permita garantizar su supervivencia. La elección no es casual: en teoría, de existir el supuesto programa de “cambio de régimen”,  las sanciones al petróleo y al Banco Central de Irán serían la espina dorsal (al ser las que más afectan a la economía y a la gente y sentar las bases para una revuelta interna).

La ronda de Baghdad puede arrojar algunos resultados, algunas concesiones mutuas que permitan a todas las partes decir que se ha ganado. Para el P5+1, es importante asegurar que se ha puesto freno al enriquecimiento y que se va a fiscalizar la actividad nuclear iraní. Para Irán, claudicar lo mínimo en lo avanzado y lograr el fin de las sanciones permitirá vender el pacto como el tan esperado reconocimiento, por parte de la comunidad internacional, de la importancia e independencia del rol de Irán en el mundo.

Mantener la rueda girando es crucial: sin embargo, Septiembre se acerca y Netanyahu ya ha dado a conocer su programa de máximos: congelación del enriqeucimiento, traslado de todo el material enriquecido fuera de Irán y desmantelamiento de la base de Fordow, en Qom, que se ubica bajo tierra y no es vulnerable a un ataque. Huelga decir que Irán jamás aceptará estas condiciones. ¿Se atreverá Israel a cumplir su ultimátum? Con las elecciones a la vista, lo que parece cierto es que Tel Aviv puede lograr que Obama y Alí Jamenei se conviertan en los compañeros de cama más inusuales jamás vistos: a veces hay que hacer el amor para evitar la guerra.