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Beppe Grillo y el M5S: tres dudas y una defensa

Beppe Grillo y el movimiento 5 Stelle (5 Estrellas) son el gran vencedor y la gran incógnita de las pasadas elecciones italianas que cubrimos con detalle en Latitud194. A día de hoy, el diagnóstico más acertado es sin duda el más cauto: el M5S ha salido de las redes para entrar en el centro de la política, y todavía no sabemos hacia dónde caminará. Sin embargo, han sucedido ya una serie de eventos que permiten dibujar un borroso contorno del camino.

He aquí las principales tres (legítimas) dudas sobre Grillo y el M5S, que no intentan arrojar cal sobre el personaje pero sí dar a conocer un poco mejor cuáles son sus hechuras. Para completar el esbozo, incluyo una defensa del grillismo en un aspecto por el cual se le ha atacado sin piedad.

1 – ¿Hijo de la izquierda o “Right Libertarian”?

El énfasis puesto en la economía “verde”, la ecología, el asamblearismo y la democracia directa parecen apuntar directamente hacia ambientes definibles vagamente como “de izquierdas”.

Durante la campaña electoral, el ambiente berlusconiano (especialmente el periódico “Il Giornale”) sacaron a la luz una supuesta investigación de elaboración propia por la cual “el 80-85% de los candidatos del M5S provienen de la extrema izquierda, especialmente de los centros sociales”. Sin embargo, los centros sociales y a los partidos sí autodeclarados de izquierda (SEL y Rivoluzione Civile) han sido muy críticos con el M5S (hecha excepción de “Il Fatto Quotidiano”, periódico que ha asumido un punto de vista pro-Grillo pero sin dejar de azotar al cómico respecto a ciertas decisiones). Eugenio Scalfari, fundador de la Repubblica, comentaba el domingo en su columna que en su encuentro con un diputado grillino, este desplegó una fraseología típica de la izquierda. “Queremos una Europa de los ciudadanos, no de la burocracia y los ricos”, dijo el diputado, que le hizo notar la coincidencia. El énfasis puesto en la economía “verde”, la ecología, el asamblearismo y la democracia directa parecen apuntar directamente hacia ambientes definibles vagamente como “de izquierdas”.

¿Por qué entonces la izquierda “tradicional” desconfía del M5S? La verdad es que hay motivos también para encuadrar al M5S en el campo de los “right libertarians” estadounidenses, que en apariencia comparten con los movimientos sociales más escorados a la izquierda el antiautoritarismo y la querencia por tipos de democracia directa descentralizada. Un personaje central en este juego es Gianroberto Casaleggio, gurú de las nuevas tecnologías, empresario de éxito y, según dicen, auténtico cerebro del fenómeno comunicativo que supuso el blog de Beppe Grillo. Especialmente comentado ha sido el vídeo de la empresa de Casaleggio, en el que se expone la visión de futuro de la empresa. Si bien es una pieza de ficción que forma parte del marketing mix de la empresa, el video deja traslucir ciertas ideas para nada banales.

 

En el vídeo, el futuro es una tecnoutopía en el que el desarrollo de las TICs ha permitido a la humanidad ser más libre. Las tecnologías han logrado derribar las fronteras y universalizar el acceso al conocimiento y la información. Sin embargo, el advenimiento de tal utopía se ha debido a una gigantesca empresa – de nombre Prometeus – que ha ido monopolizando el mercado de los gigantes hoy conocidos (Apple, Yahoo, Google) hasta convertirse en la Empresa Única que parece fundirse con un gobierno mundial y convertirse en heraldo de la humanidad, llegando a enviar naves al espacio. En la tecnoutopía que Casaleggio propone, aunque sea en ficción, la gran empresa es emancipadora de la humanidad y los gobiernos (y la política) caen o son “tomados” por sus enemigos (¡Lawrence Lessig como Ministro de Justicia de EEUU!), víctimas de su inutilidad en un futuro en el que una ciudadanía interconectada por las TICs es la única dueña de su futuro gracias a Prometeus, su gran benefactor.

Un personaje central en este juego es Gianroberto Casaleggio, gurú de las nuevas tecnologías, empresario de éxito.

Casaleggio Associati es autor también de libros que imbrican directamente TICs, comunicación, business y política como “Tu sei rete: la rivoluzione del business, del marketing e della politica attravero le reti sociali”. Sus detractores les acusan de pertenecer a un ambiente de alta empresa yuppie y new age que se permite el lujo de desarrollar teorías políticas visionarias, emancipadoras y rompedoras para unas “masas” a las que no pertenecen y con las que no tienen el más mínimo contacto.

Sin embargo, si hubiera que juzgar a la empresa de Casaleggio por su otro notorios vídeo, lo encuadraríamos directamente en el movimiento de las “teorías de la conspiración”, a las que parece dar pábulo el inenarrable montaje de “Gaia: el futuro de la política”. La sobresaturación de ideas e imágenes y la contradicción entre un video (el de Prometeus) que anuncia un futuro brillante y otro que anticipa la destrucción podrían hacer pensar, también, que estamos ante un truco publicitario que aprovecha el tirón de las ideas conspiranoicas y la estética new age pero que no se corresponde, para nada, con las ideas de sus autores. La respuesta sólo la tiene el propio Casaleggio, por lo que habrá que esperar, ya que es un personaje alérgico a los focos.

El Estado y cualquier otra forma de organización colectiva es siempre un estorbo y una intermediación innecesaria.

Sea como fuere, cierto es que el objetivo predilecto de la furia grilliana es principalmente la política. La economía – las empresas – entran en la crítica sólo en tanto en cuanto sometidas, manipuladas o pervertidas por la política. Las PYMES y las profesiones liberales reciben un trato preferencial y muy positivo. El Estado debe ser tomado por los ciudadanos – llegar al 100%, dice Grillo – y la política refundada, pero ¿hacia donde? Más allá de la eliminación de los privilegios políticos y de la reforma de la ley electoral, el grillismo parece dividirse entre los que ven en estos objetivos el fin del movimiento y los que apuntan hacia una revolución de las formas de representatividad que use las nuevas tecnologías para llegar a la democracia directa. En cualquier caso, el Estado y cualquier otra forma de organización colectiva (Iglesia, pero también sindicatos) es siempre un estorbo y una intermediación innecesaria, objeto de las críticas de un movimiento cuyos principales exponentes son en su gran mayoría procedentes de profesiones liberales o autónomos.

L’Espresso, el semanal del grupo editor de La Repubblica, realizó hace un tiempo un dudoso ejercicio de periodismo al estirar excesivamente los “negocios” de Walter Vezzoli, otro personaje muy cercano a Grillo (concretamente, no tradujeron bien lo que en castellano conocemos como “Sociedad Anónima” y aquí es “S.p.A”). L’Espresso, que está manteniendo una línea muy crítica con el Movimento 5 Stelle, falló al intentar demostrar que Vezzoli tiene algún tipo de asunto sucio en un paraíso fiscal. Sin embargo, lo interesante del artículo es cómo el impulsor del énfasis que Grillo pone en la “economía verde” no lo hace desde un ecologismo social sino desde la innovación empresarial, una especie de “tecnoecologismo” que se basa en el mantra liberal de que es el desarrollo liderado por el sector privado quien traerá las soluciones a los problemas medioambientales.

En muchos de sus ideólogos de primera hora, algunos muy cercanos a Grillo, existe una ideología que parece encasillable en formas de  libertarianismo o anarcocapitalismo.

Otro aspecto ásperamente criticado por la izquierda es la propuesta grilliana de que la política no sea remunerada. En la cosmovisión grilliana, que parece compartir con nuestra Dolores de Cospedal, la política no deber ser una profesión: los ciudadanos entran en política temporalmente, y salen de ella enseguida (o mantienen a la vez su actividad). La izquierda denuncia aquí el fallo de una visión supuestamente desclasada, pero realmente muy basada en un mundo de ingresos medios o medio-altos, que obvia la importancia que la retribución del trabajo político ha tenido en permitir a los más desfavorecidos el acceso a la política. Propuestas como ésta han sido cazadas al vuelo por el resto de partidos para denunciar el estereotipo negativo del votante grilliano: egocéntrico, económicamente holgado y conectado a una realidad virtual que no se corresponde con lo que ocurre fuera.

¿Izquierda, derecha? Quizá el grillismo no sea ni una cosa ni la otra, ya que es demasiado plural como para encasillarlo. Pero sí parece cierto que en muchos de sus ideólogos de primera hora, algunos muy cercanos a Grillo, existe una ideología que parece más encasillable en formas de  libertarianismo o anarcocapitalismo, que desconfían del Estado y la política “per se” y que, sin embargo, otorgan un rol muy positivo a un tipo de empresariado privado pequeño, tecnológico. ¿Ecos de Silicon Valley?. Cierto es que todo análisis del M5S debe tener en cuenta su abrumadora pluralidad, pero un número suficiente de señales van creando trazos que no se pueden descartar a la hora de entender el fenómeno.

2 – ¿Democrático o autoritario (de un modo más “líquido”)?

Grillo no acepta nada bien las críticas, y recurre constantemente a especulaciones conspirativas para explicar las divisiones o críticas al movimiento. En un post que generó un agrio debate, Grillo afirmaba que los comentarios que aparecen en el blog desencantados con el M5S, acusativos o que piden una alianza con el PD son creados por “trolls, multinicks o fakes” auspiciados desde los enemigos de siempre: la prensa y la vieja política. Del mismo modo, en otro momento de marasmo político en el que votantes y diputados grillianos se mostraban incómodos ante la evidencia de que la inacción del M5S estaba abriendo camino al PDL berlusconiano, Grillo se descolgó con un agresivo decálogo titulado ¿Por qué has votado al M5S?. En este largo listado, el cómico se permitía enmendar a sus votantes y afirmar que “se han equivocado” si votaron al M5S esperando que cediera a alguno de los compromisos del elenco. La última frase no podría ser más significativa: “la próxima vez, votad a un partido político”.

El resquebrajamiento de la unidad del movimiento motivó una intercesión de Grillo, que se reunió en un sitio secreto con los parlamentarios y, a la salida, se mostró conciliador y abierto.

La rebelión entre las filas estaba servida. El primer nombre en saltar fue Tommasso Currò, un diputado del M5S siciliano, una región en la que el movimiento ya participa del poder a través de un “entendimiento” con el PD. Currò, según afirman varios medios, aglutinó a unos cuarenta diputados partidarios de responder a la apertura del Partito Democratico de Bersani y concedió una muy polémica entrevista a La Stampa en la que se declaraba en abierta rebeldía frente al modo de liderar de Grillo y Casaleggio.  Previamente, varios diputados grillianos habían roto la decisión tomada en asamblea y habían dado el control del Senado al candidato del PD, Stefano Grasso. El resquebrajamiento de la unidad del movimiento motivó una intercesión de Grillo, que se reunió en un sitio secreto con los parlamentarios y, a la salida, se mostró conciliador y abierto.

De amenazar con la expulsión, el genovés pasó a afirmar que los disensos eran “normales” y “esperables”, si bien no los consideró fruto de un ambiente de pluralismo sino como una cuestión personal entre él y el movimiento. La frase del cómico lo dice todo: “el 15% de vosotros podría traicionarme”. ¿Qué tipo de relación entre líder y movimiento propone el uso de la palabra “traición”? ¿Acaso no era el M5S un paladín de la autonomía individual frente a la jerarquía de partido? ¿No se vanagloriaba de tener un “no-estatuto“? La polémica recorre la web, especialmente en comentarios en el blog de Grillo que reflejan la desafección de los votantes y que son ávidamente recogidos por la prensa tanto de derechas como de izquierdas, abiertamente hostil al Movimiento, para mostrar su ruptura interna.

¿Qué tipo de relación entre líder y movimiento propone el uso de la palabra “traición”?

La sensación que pesa en el ambiente es que la apertura digital del Movimiento, según su líder, sólo es válida si aceptas totalmente las ideas y decisiones de éste. La presencia del siempre polémico Gianroberto Casaleggio en las reuniones y en la direccíon estratégica (¿e ideológica?) del movimiento es una constante fuente de malestar entre los que se creían seguidores del cómico, al que hasta hace poco se atribuía en solitario todo el éxito del blog y las ideas allí expuestas. La paciencia y la humildad, desde luego no son características que se puedan afirmar de Grillo. En determinados momentos no han hecho falta ataques externos: en la gestión de su propio grupo parlamentario, el cómico ha debido de apagar más de un fuego que él mismo ha generado. Las dudas sobre su modo de gestionar el éxito del Movimiento son, a día de hoy, perfectamente legítimas.

3 – ¿Irresponsable?

Resulta difícil hablar de responsabilidad cuando Berlusconi saca a sus seguidores a ocupar los juzgados, o cuando Matteo Renzi (el perdedor de las primarias en el PD) bombardea constante y abiertamente la línea de flotación de su partido en una estrategia, parece, de “cuanto peor (los demás), mejor (yo)”. Tampoco parece muy responsable el tibio intento del Presidente de la República, Giorgio Napolitano, por ganar tiempo nombrando un comité de “Sabios” que 1) representan perfectamente a la vieja política (¡eso se llama saber leer el mensaje de las elecciones!), 2) tras dos semanas llegan a una serie de conclusiones de perogrullo y 3) a la primera llamada telefónica falsa de una radio, un “sabio” afirma que el comité es inútil.

En definitiva, atacar al grillismo por el flanco de la responsabilidad resulta bastante hipócrita. Todos los partidos políticos italianos tienen una gran parte de culpa en la situación actual de Italia. La ingobernabilidad no proviene del resultado electoral del Movimento 5 Stelle. Más bien el Movimento puede ser visto como fruto, y no causa, de la enfermedad política que aqueja Italia. En los últimos días se ha oído hablar con fuerza de un pacto PD-PDL que intercambiaría la presidencia de la República por el eventual apoyo a un Gobierno. Si el Movimento 5 Stelle hizo su campaña gritando contra el “inciucio”(referido a los acuerdos bajo manga que acaban con el reparto de poltronas y poder entre los dos grandes partidos), los partidos de la “vieja política” no dejan de dar motivos para darle la razón.

Una defensa – No es un nuevo Berlusconi.

El Movimiento 5 Stelle Puede ser anti-políticos pero no es antipolítica: reclama, de hecho, volver a poner bajo control la toma de decisiones que afectan a la gente.

Grillo y el Movimento 5 Stelle arrojan, como se ha visto, un puñado bien nutrido de sombras e interrogantes. Sin embargo, a la hora de atacarle, ha sido muy común dentro y fuera de Italia advertir su parecido con Berlusconi. Ambos se dirigen al pueblo en términos llanos, presentándose como unos “extranjeros” de la política que entran en ésta para “reformarla” desde dentro. Los dos son cómicos y bufonescos, usando y abusando del insulto, el chiste y la descalificación del otro. De los dos, sin embargo, se dice que mantienen un férreo control y disciplina entre sus filas y no les tiembla el pulso al defenestrar todo intento de cuestionamiento de su poder o ideas. Por último, ambos son considerados “amateurs” y peligrosos en la gestión de lo público, un torbellino que ignora los garantismos y contrapesos de poder y cuyo paso por la cosa pública tiene efectos devastadores.

Hay que ser justos con Grillo. Grillo no es Berlusconi. “Il Cavaliere” siempre ha pedido a los italianos delegar en él: votadme, dadme el poder, y callad. Berlusconi, el Presidente hiperactivo, quería ser y representar todo personalmente. De hecho, su sucesión al frente del PDL fue un problema ya que la figura del Presidente había eclipsado toda posibilidad de cerrar filas en torno a su sucesor, Angelino Alfano. A Berlusconi le daban igual las leyes, los jueces, el sentido de la ética y, sobre todo, los italianos. La antipolítica de Berlusconi es profundamente autoritaria: el “self-made man” empresarial entró en la política con la intención de dar la vuelta a todo el aparato legislativo y de Estado para otorgarse crecientes privilegios y enviar al ostracismo político a la izquierda, sí, pero también a la conservadora, estatista e igualitarista derecha democristiana.

Por su parte, Grillo pide a los “ciudadanos” del Movimiento 5 Stelle todo lo contrario. Se empieza siendo grilliano al montar una sede local del movimiento, presentarse a las elecciones locales, trabajar en la región. El grillismo se considera a sí mismo impulsor, inspirador, pero no entrega una tarjeta del partido – más allá del logo que te descargas, imprimes y pegas en la pared. Puede gustar más o menos, pero no se puede negar que ha tenido un efecto “politicizador”. El Movimiento 5 Stelle Puede ser antipolítico – como clase – pero no es antipolítica: reclama, de hecho, volver a poner bajo control la toma de decisiones que afectan a la gente.

Las formas pueden ser equivocadas, la ideología confusa y la dirección errática, pero Grillo no es – por fortuna – un nuevo Berlusconi.

El Movimento 5 Stelle, pese a cierto narcisismo y autocomplacencia, todavía no es lo que sus detractores pretenden. Existe el riesgo de que se vuelva autoritario en el caso de que la sustitución de la intermediación (política, mediática) por formas de democracia directa de lugar a una hidra incontrolable en el que se impone el que más grita o el que controla los hilos fundamentales. Tal es la distopía que presentan sus enemigos. Sin embargo, su punto de partida es profundamente participativo, político y democrático.

Se insiste mucho en los intentos de Grillo de extender su autoridad sobre sus seguidores, pero se debe remarcar también que no lo está logrando y que la propia estructura querida por el M5S imposibilita, paradójicaimente, la extensión de un diktat Grilliano.  Su llamada a los italianos a tomar parte de lo que ocurre a nivel local, regional y nacional no puede desdeñarse. Las formas pueden ser equivocadas, la ideología confusa y la dirección errática, pero Grillo no es – por fortuna – un nuevo Berlusconi.